¿POR QUÉ EMPEZAMOS A HABLAR?
¿Por qué empezamos a hablar?Según muchos expertos el lenguaje aparta a los seres humanos de otros animales. Sin embargo, la creencia de nuestra superioridad se ha puesto en duda los últimos treinta años con los intentos de varios entusiastas que han intentado demostrar que algunos primates o disponen de un lenguaje o pueden adquirirlo.Esos estudios han lanzado a la fama a chimpancés “parlantes” como Washoe o Nimchinsky, pero a pesar de la atención desmesurada para intentar que ciertos primates hablen o utilicen algún código comunicativo lo cierto es que, los resultados, han sido decepcionantes. Nim Chinsky podía comprender y hacer frases de dos o tres palabras en el lenguaje de signos norteamericano; pero su uso del lenguaje se basaba en la imitación y daba pocas muestras de comprender las reglas de la gramática: no esas reglas sencillas que aprendemos en el colegio sobre la puntuación o el sujeto y predicado, sino la estructura propia del lenguaje que se necesita para construir nuevas oraciones e ideas.Parece pues que el lenguaje es un atributo extraordinario y casi completamente humano y que emerge bien pronto en nuestra vida. A los doce meses de edad, los niños adelantados pueden decir algunas palabras. Y a la edad de cuatro la mayoría pueden componer oraciones bastante complicadas que expresen matices de intención, comprensión o emoción. Ese desarrollo temprano de las capacidades lingüísticas ha planteado la cuestión de cómo las adquirimos.¿Se aprende el lenguaje como aprendemos cualquier otra acción innatural, como montar en bici, o lo llevamos impreso en nuestro cerebro de alguna forma, de la misma manera que un pajarillo recién salido del huevo lleva programada la idea de volar?.Algunos psicólogos han propuesto la idea de que los niños aprenden el lenguaje imitando a sus padres y a otras personas de su entorno que, deliberadamente, hablan con oraciones sencillas y de inflexión clara: desde luego que la imitación resulta importante en algunos aspectos, como, por ejemplo, la adquisición de la sintaxis del discurso hablado. Pero la imitación es una teoría demasiado simple para que explique todas las observaciones: por ejemplo, ¿por qué los niños empiezan a hablar con frases de dos o tres palabras en lugar de formar oraciones más complejas?.Otra teoría, propuesta por el conductista Skinner es que el lenguaje se aprende por condicionamiento. Los niños escuchan el habla de otras personas y asocian los sonidos a objetos concretos: cuando producen los sonidos como respuesta a los objetos deseados se ven recompensados. Poco a poco y a través de recompensas sus palabras se irán asemejando cada vez más al discurso adulto. En efecto los padres enseñan a hablar a sus hijos, pero hay un hecho familiar que contradice estas teorías de aprendizaje e imitación como explicaciones únicas: los niños suelen producir oraciones nuevas y originales que nunca han oído y por las que nunca han recibido recompensa, lo que significa que no han podido aprender esas oraciones en el sentido que le da Skinner al aprendizaje.En torno a los siete u ocho meses de edad los niños empiezan a vocalizar monosílabos sin sentido. Son los mismos sin importar la lengua que hablen los padres: son aquellos sonidos que suelen ser comunes a todas las lenguas ¿Cómo podemos explicar eso?.El lingüista estadounidense Chomsky proporcionó una respuesta. En Estructuras sintácticas (1959), Chomski demostró que en todos los idiomas humanos había siempre unas estructuras constantes. Por ejemplo, todos parecen tener una distinción entre el sujeto y el objeto, entre sustantivos y adjetivos. Para éste esto parecía indicar que la estructura fundamental de las lenguas, la subyacente, es la misma.De la teoría de chomsky se sigue que, el cerebro del niño, estará conectado de una manera precisa y establecida a esas estructuras fundamentales. El cerebro posee una habilidad innata para extraer del lenguaje que escucha primero las palabras y después la reglas sintácticas subyacentes.Las teorías de Chomsky se ven apoyadas por numerosas observaciones: niños procedentes de medios muy distintos y con capacidades diversas parecen adquirir el lenguaje a la misma velocidad. Además los niños sordos aprenden el lenguaje de signos en etapas similares a las que el niño normoyente aprende a hablar. Y todos los niños muestran una notable capacidad para aplicar las reglas no aprendidas del lenguaje a nuevos objetos y situaciones con el fin de comunicarse con pleno sentido. La conciencia humana depende en gran medida de nuestra capacidad para formar e interpretar las representaciones simbólicas del mundo exterior. Parece que esa habilidad (como la de ver, escuchar o recordar) sólo en parte son cuestión de aprendizaje.
David Cohen; El lenguaje secreto de la mente (1996)
Una vez revisado el texto, sería interesante que anotases una definición completa del concepto de lenguaje y su adquisición en los humanos.¡ Ánimo, es más interesante de lo que parece!

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La acción de esta fábula moral se inicia en el Berlín de 1942. Allí vive Bruno, un imaginativo chaval de 9 años que desconoce totalmente la crueldad real del nazismo aunque su padre es oficial de las SS. Su pacífica existencia da un giro cuando su padre es ascendido y destinado al campo, a una supuesta granja agrícola. El inquieto y curioso Bruno descubre pronto que, en realidad, la granja es un campo de prisioneros, al que él mismo se escapa en secreto. Con la alambrada de por medio, se hace amigo de Shmuel, un chaval judío de su edad. Mientras tanto, la madre de Bruno también descubre que su marido no le ha dicho toda la verdad sobre ese siniestro lugar, del que emana un humo fétido.


